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Índole Disfrazada

«Sus pinturas se caracterizan por la libertad con la que el autor se permite ir construyendo nuevas formas de identidad que integran elementos populares con significado social actual.»

Miguel Ángel Herrada R.

“Retrato de Agustín Lara”

1994-2014

79 x 59 cm

Óleo sobre papel montado en madera con collage en el marco

“La musa de México”

2016

94 x 64 cm

Collage y óleo sobre impreso montado en madera

“Junto a mi corazón»

1998

76 x 56 cm

Collage y óleo sobre fibracel

“Claro Muñeca”

1997

Óleo sobre yute

100 x 75 cm

“Autorretrato con Clásicos”

1997

55 x 50 cm

Óleo y collage sobre tela

“El mundo de Capulina”

2018

50 x 80 cm

Collage, alúmina cristalizada y óleo sobre lienzo

“Que quién quiere queso”

2017

50 x 81 cm

Óleo sobre tela

“Las chulas de los chales charros”

2017

50 x 81 cm

Óleo sobre tela

“Chismes chuscos y chacharitas”

2017

80 x 50 cm

Óleo sobre tela

“La víbora va y viene”

2017

80 x 50 cm

Óleo sobre tela

“Las maravillas”

1991

61 x 80 cm

Acrílico sobre papel amate

“Sinfonía panteonera”

1995

100 x 150 cm

Óleo sobre tela

La obra de Antonio Álvarez Morán y su relación con el arte popular

La intencionalidad, el objeto y su uso, los materiales, la técnica, el reconocimiento social, la legitimación de la obra, su función simbólica, el proceso de percepción, comunicación y las emociones que son detonadas a partir de un acto creativo, son algunos de los elementos que resultan esenciales en la definición de lo Artístico.  Tales elementos forman parte de un sistema en constante movimiento y re-significación que dan paso, de manera incesante, a nuevas interpretaciones, usos estéticos y simbólicos de las obras.  Las pinturas de Antonio Álvarez Morán, ilustran con claridad este proceso esencial en la experiencia estética, al detonar por medio de las emociones generadas, una multiplicidad de diálogos y construcción de significados que permite al espectador establecer relaciones polisémicas con el autor, con la obra, con la sociedad, con la historia o con el propio individuo sujeto a tales emociones.

En principio, toda expresión artística está indisolublemente ligada a un origen histórico y cultural que le da fundamento y significado.  En la obra del Maestro Álvarez, el origen incluye las variables relacionadas con la identidad, la tradición, la etnicidad, los procesos de preservación y transformación de la expresión artística, el significado y el uso que la cultura le da a dicha expresión.  Desde esta perspectiva, la obra del artista nos muestra su preocupación por interpretar el contexto histórico y los valores sociales del medio que lo origina, valores que tienen un impacto directo en la concepción que el artista tiene de sí mismo y del arte, delimitando, hasta cierto punto, aquello que será considerado como objeto de su expresión.

La obra de Antonio Álvarez es crítica en todo momento.  Algunas ocasiones, el artista nos muestra una visión del mundo que pone en evidencia actitudes y valores que a veces nos perturban por la crudeza de su representación y en otras, se muestra más interesado en el aspecto simbólico de las imágenes y su significado, buscando primordialmente que la obra se convierta en un instrumento de comunicación y diálogo con el público, tratando de mostrar elementos con los que podemos identificarnos y al mismo tiempo, generando espacios de encuentro que retroalimenten su trabajo.  Sus pinturas se caracterizan por la libertad con la que el autor se permite ir construyendo nuevas formas de identidad que integran elementos populares con significado social actual, logrando la inserción de elementos visuales que en ocasiones, se contraponen al sentido de las imágenes utilizadas originalmente y no obstante, la forma en que estos elementos son integrados, por medio de transparencias, superposiciones y collage, permite que se conviertan en parte de la imagen sin aparente ruptura con la tradición.  La elección de sus materiales, la representación de la idea, el color, el trazo, la composición, el movimiento, tiene un impacto directo en el significado de la obra y en la emoción que nos produce.

El trabajo de Antonio Álvarez nos permite constatar como la construcción de su sentido de identidad, su decisión de “ser mexicano” y el reconocimiento de lo nacional, se construye a partir de la selección de los elementos visuales que elige, involucrándose en las fiestas patronales de los pueblos, recopilando información y coleccionando imágenes que son significativas del entorno, donde el artista se nutre no sólo de imágenes, fiestas y símbolos, sino del contacto personal y de la relación directa que entabla con los artesanos y los pobladores de las comunidades que retrata.  Esta relación directa con las tradiciones nos permite entender por qué su obra está tan centrada en reflejar estos personajes, en instantáneas  que plasman las costumbres del barrio y que refieren a momentos históricos de la cultura nacional o local.  La presencia de lo “mexicano” en su obra, la importancia de retrato tipo costumbrista, la primacía de lo local versus lo universal, contribuye a situar la obra del Maestro Álvarez dentro de su contexto social, dándole un significado simbólico que en ocasiones, termina cumpliendo un papel histórico, al retratar asuntos, edificios y personas que ya no existen y que solo podemos conocer a partir de su obra.

Desde esta perspectiva de creación, donde la intención del artista es motivar una comunicación libre, espontánea y variada, no existe un programa determinado, pero siempre propone una reflexión sobre los personajes, símbolos y temas cotidianos a los que nos expone con sus pinturas.  Además del acto lúdico y la crítica que su obra nos propone, su trabajo está ligado a la cultura y a su entorno, sirviendo de alguna manera como un reflejo, que tiene la intención de valorar y reflexionar sobre la cultura popular, particularmente en torno a sus ritos, tradiciones y personajes.

Miguel Ángel Herrada R.

2007