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De Ausencia a Concepción

Un misterio visual

La curiosa llegada de los dibujos de Ausencia y Concepción Abasolo a la copiosa colección de imágenes de Antonio Álvarez Morán, ha suscitado una marejada de conjeturas visuales que apenas podemos sortear. La potencia mimética de los dibujos de las hermanitas, inspiradas en populares litografías europeas, asaltó nuestra percepción desde la mirada de los modelos que, indiferentes, posan desde un pasado ya inasible. No olvidemos que la imagen es, en suma, la tensa convivencia de múltiples tiempos; sin embargo la pintura y el dibujo son, según la concepción clásica, artes espaciales, no temporales, pero ¿es esto último cierto?

Antonio Álvarez, bajo un inusitado ímpetu alucinógeno, se ha dado a la tarea de reconfigurar las obras de las hermanitas Abasolo, desplegando ante nosotros un nuevo plano de tiempo que es posible revivir al momento de observar cada una de estas acuarelas. En ellas la imposibilidad de la imagen fija se elimina, dando paso a un nuevo tiempo de expansión; un momento en el que la imagen se extiende en el espacio, colmando la “ausencia” con una prolífica “concepción” devenida de la propia pulsión escópica e icónica del artista; es decir, su deseo de ver y, consecuentemente, de encontrar formas.

Sin embargo, en la renovada serie Ausencia y Concepción ya no sólo conviven múltiples tiempos, sino una incesante búsqueda de figuración que guía nuestra mirada de un rincón a otro, encontrando allí una muestra del amplio repertorio visual del artista. En un ejercicio de pareidolia, Antonio Álvarez, lo mismo salta del Quatrocento italiano a la Nueva España, que del bestiario medieval al Pop-Art, creando así nuevas composiciones visuales que despiertan nuestro propio deseo de encontrar figuras reconocibles. Lo anterior estimula una doble percepción en la que comparamos aquello que vio el artista en la “ausencia” con aquello que vemos nosotros en la “concepción”.

El agua bendita tiene un rol fundamental en este intrincado juego polisémico. A la ya ponderada capacidad plástica de Antonio Álvarez, se le suma el componente místico, que, a través de la sustancia sagrada, logra consumar un acto de taumaturgia visual; pues lo que allí vemos, como fruto de una hierofanía, no podríamos verlo sin la articulación de tres componentes: el exacerbado mundo imaginario del artista, la misteriosa “aparición” de los dibujos y la intercesión divina. Todo ello obra el prodigio, pues donde ayer hubo Ausencia, hoy hay Concepción.

Carlos Felipe Suárez y Adriana Alonso Rivera.

Pulsión escópica

Necesidad de ver (Lacan).

Pulsión icónica

Necesidad de figurar, encontrar formas en aquello que se ve (Gubern).

Pareidolia

Fenómeno psicológico a través del cual la percepción visual de algún aspecto del entorno accidental puede convertirse en una forma reconocible (para: junto a; eidolon: figura).

Taumaturgia

Cualidad de realizar prodigios (thaumo, thaumatos (objeto de admiración, cosa maravillosa) y ergon (trabajo), -ia (cualidad)).

Hierofanía

Es el proceso subjetivo mediante el cual se le otorga significado místico a una percepción visual accidental o aleatoria.

Holywatercolor

Estando ya vacío el departamento que habitaron mis abuelos y varios de sus hijos por cerca de 70 años, decidí hacer una última revisión puesto que el edificio se había vendido y tendríamos que desalojarlo. Ante mi sorpresa en el fondo de un closet encontré una curiosa botella de agua con la etiqueta de “Agua de San Ignacio”.

Sin duda se trataba de la famosa agua bendita que se distribuye en el templo de la Compañía de Jesús en Puebla. No pude abandonarla y decidí conservarla conmigo.

El año 2019 tuve una revelación de san Ignacio de Loyola que me pedía realizar acuarelas utilizando esta agua poderosa, pensando que algún resultado extraordinario conseguiría decidí hacerlo. ¿Serían diferentes si hubiera usado agua simple? Yo así lo creo.

Antonio Álvarez Morán